Historia de Pujato, el pueblo de mi amor

Conocí Pujato en la década del sesenta, cuando sus calles eran de tierra, con cunetas, veredas y “pasillos”, con “puentecitos”, para cruzar de una calle a la otra. Cuando en las tarde de verano se escuchaba el canto de la chicharra y el croar de los sapos y las ranas en las zanjas.